Oración de la sangre de Cristo

¡La sangre de Cristo tiene poder! Esto es una máxima en la fe cristiana, y es que con ella se limpió a la humanidad del pecado por medio del sacrificio del hijo de Dios en la cruz. Tan fuerte es su efecto, que es capaz de liberar, desechar y romper cualquier tipo de problema atadura o maldición.

Bien es sabido por los exegetas de la Santa Biblia, el grandioso poder que tiene la sangre de nuestro Señor Jesucristo puede aliviar las cargas más pesadas. En el transcurso de la historia de los cristianos muchos han sabido aprovechar tal fortaleza vivificadora para superar los más grandes obstáculos.

¿Y cómo han logrado esta hazaña? La respuesta reside en una sola palabra: la oración de la sangre de Cristo. Esta es la forma principal que tenemos para comunicarnos directamente con el todopoderoso, y así poder adquirir sus dones espirituales en nuestro día a día. No hay problema ni dificultad que no pueda vencer la fe, la esperanza y la plegaria llena de confianza con nuestro padre.

Oraciones de la sangre de Cristo

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Aquí te mostraré una de las oraciones de la sagrada sangre de Cristo más practicadas para conseguir liberación, purificación, y victoria sobre dificultades y males. Son tan poderosas, que las personas que la rezan con fe y devoción han logrado superar males físicos y espirituales, tanto en sus familias, negocios y relaciones.

La Sangre de Cristo tiene el dominio de interceder con fuerza en ese aprieto que estas atravesando, que parece no tener remedio alguno. Permítele cubrirte y protegerte a través de estas preciosas y sagradas plegarias, y abraza las respuestas y el alivio para esa complicación que solo tú y Dios saben que está constriñendo tu corazón.

Antes de que reces cada una de estas oraciones, te recomiendo que abras tu mente, alma y corazón a ellas y a la presencia del Altísimo en tu camino. Reconoce su autoridad en tu vida, reconoce que has sido un pecador, perdona a cualquier persona que te haya hecho mal; y, lo más importante aún, perdónate a ti mismo. ¡Que Dios te bendiga!

Oración a la sangre de Cristo por los hijos

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Señor Jesús, tu que amaste a todos los infantes del mundo, y que señalaste que cualquiera que se metiera con algunos de niños amados, mejor le valdría atarse a una piedra de molino y echarse al mar. A ti, amadísimo Jesucristo, y a tu preciosa sangre, consagro a (mencionar el nombre de tu hijo/hijos).

Yo te adoro profundamente y confió en el poder de tu sangre, imprime en mis hijos el recuerdo de tu memoria. Aleja de ellos cualquier tipo de mal, peligro o acechanza del maligno y de sus soberbios secuaces. Que tu deidad los guarde en cada paso que den, y que regresen a casa con bien y salud.

Preciosa Sangre de Jesucristo, cubre, sella y protege a cada uno de mis hijos, para que sea la tranquilidad y el sosiego quienes reinen en mi alma. Con esta suplica, permite a mi corazón sentir la paz de contar con tu auxilio y protección para con mis tesoros. Ampáralos, Jesús mío, te lo pido en el nombre del más sagrado, nuestro Dios. Amén.

Oración a la sangre de Cristo para casos difíciles

Adorada Sangre de Jesucristo, a ti vengo con fe en mi alma a buscar tu sagrado consuelo en mi difícil situación, no me desampares mi buen Jesús. Te ruego que ante las puertas que se me han de abrir en el camino, sea tu brazo poderoso el que se encargue de despejarlas, que estén libres de desgracias y que sean buenas oportunidades las que me esperen en adelante.

Señor, con fe en tu sangre divina y santa, mi corazón angustiado te ruega calma y sanación por los duros golpes del cruel destino, que lo han vencido siempre en la lucha humana. En estos momentos de tan difícil prueba, anhelo la intercesión de tu poder divino para no sucumbir ante la desesperación.

Guíame, protégeme y no me desampares nunca. Amén.

Oración de la sangre de Cristo para la familia

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¡Oh amadísimo Jesucristo! Tú, que sabes el valor incalculable de la familia, que conoces mis esfuerzos, sacrificios y el gigantesco amor de este núcleo, acudo en este instante a tu santísima sangre para que, con tu infinita benevolencia cubras y protejas a cada uno de los miembros familiares, también tus hijos, (nómbralos a todos).

Que tu sagrado amparo los consagre y libre de cualquier peligro, mal e intenciones malignas del diablo y de sus esbirros en la tierra.

Con el poder de la sangre de Jesús, sellamos nuestro hogar y los que habitan en él, así como a las personas que entrarán, los alimentos que comeremos y los bienes que el Señor generosamente nos envía para nuestro sustento. Bendice nuestro suelo, puertas, ventanas, objetos, paredes, lo que comemos y el aire que respiramos.

Te lo pido en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Oh preciosísima sangre de Jesús!, intercede ante cualquier amenaza o peligro, para que nuestra sea la paz y tu bendición los acompañe siempre. Amén.

Oración de la sangre de Cristo para los enfermos

Pido amorosamente a la fuerza invisible de la Sangre de Jesucristo y al Espíritu Santo, que limpien toda impureza u obstrucción que haya en mi cuerpo y mi mente. Que restaure mi salud, la de mis seres amados y la de todas las personas que se encuentran convalecientes en este momento, para que, por medio de su invaluable generosidad, sean curados y su fortaleza reverdecida.

Pongo toda mi confianza en el amor, el poder, y la sabiduría de Dios, y de su hijo, nuestro señor Jesucristo, quien derramó su sangre para salvarnos del pecado, y a su vez, le suplico que sane a los enfermos crónicos y que aliviane su dolor, que su sufrimiento se aplaque y la salud vuelva a sus cuerpos y mentes.

Soy uno con la vida perfecta armonía de Dios. Soy uno con la inteligencia divina. Dios es mi fuerza, mi sol y mi vida, yo tengo fe en el poder de la sanación de la preciosa Sangre de Jesucristo, por la cual mi mente y cuerpo ahora están restablecidos.

Estoy sano, puro y saludable, y así como yo, suplico que la bendición de un estado de salud óptimo acompañe a los que así lo necesitan. Amén.

Oración a la sangre de Cristo para todos los días

Padre amado, rey de reyes, que tu divinidad sea parte de cada día de mi vida, que tu bendición jamás me falte, que tu presencia toda mañana sea mi guía y que la preciosa sangre de tu hijo, Jesús, renueve mi energía y me llene de paz y prosperidad.

Por tu palabra y la sangre de Jesús, soy sanado de mis pecados y heridas terrenales. A través de la acción vivificante de tu Santo Espíritu, cada paso que daré hoy tendrá propósito y éxito, y no un éxito superficial y mundano, sino uno más grande y edificante en tu santa voluntad.

Que, así como tu sangre venció al pecado, ¡Oh, Señor Jesús! pueda yo vencer mis limitaciones y enemigos. Que al llegar a mi casa vuelva con júbilo, victoria y santidad. Te lo pido con muchísima confianza y agradecimiento a cada una de las bendiciones que aportas en mi vida. Amén.

Oración de la sangre de Cristo para protección del mal

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Señor Jesús, en tu nombre y con el poder de tu sangre maravillosa, derramada para salvar a tus hermanos, te ruego que anules a toda persona mala, intensiones oscuras, daño hechos o acontecimientos a través de los cuales pueda manifestarse el enemigo.

Con la gracia incalculable de tu sangre, Jesús, bloqueamos toda potestad destructora que se encuentre la tierra, en el aire, en el agua, en el fuego, en las fuerzas satánicas de la naturaleza, en los abismos del infierno de la naturaleza, y en el mundo en el cual nos movemos hoy.

Con la santidad de tu presencia, rompemos toda interferencia y acción del maligno. Te pedimos, amado Jesucristo, que por medio de esta oración envíes tu bendición y la de la Santísima Virgen, acompañada de San Miguel, San Gabriel y San Rafael; y toda la corte de los santos ángeles. Amén.

Rosario de la sangre preciosa de Cristo

La forma correcta de rezar el rosario de la sangre preciosa de Cristo es:

  1. Realizar la señal de la cruz (En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén).
  2. Orar al Espíritu Santo y a Dios para que los dones de la sangre de Cristo, sus bendiciones y toda su gracia nos alcance y llene nuestro cuerpo, alma y mente.
  3. Ubicarse en la primera cuenta grande y recitar el Credo de los Apóstoles. Luego, inclinando la cabeza, orar la plegaria de la preciosa sangre: “Que la preciosa sangre que brota de la sagrada cabeza de nuestro señor,  Jesucristo, templo de la divina sabiduría, tabernáculo del divino conocimiento, luz del cielo y de la tierra, nos cubra ahora y siempre. Amén.”
  4. Orar: ¡Oh, preciosísima sangre de Jesucristo!
  5. Se responde: Sana las heridas en el Sacratísimo Corazón de Jesús.
  6. En la cuenta siguiente rezar un Padre nuestro, en las tres que siguen tres Ave María y un Gloria al Padre y en la próxima cuenta blanca repetir la plegaria a la preciosa sangre.

Cada cuenta representa una herida de nuestro señor Jesucristo:

Primer Misterio: La Mano derecha de Nuestro Señor Jesús, es clavada.

Orar: Por la preciosa llaga de tu mano derecha, y por el dolor causado por el clavo que la atravesó, la Preciosa Sangre que brota de ella, salve a los pecadores del mundo entero y convierta muchas almas. Amén.

  • Rezar un Padre Nuestro y un Ave María.
  • En las 10 cuentas pequeñas rezar: ““Sangre Preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero”.
  • Recitar un Gloria al Padre.
  • Orar la plegaria de la preciosa sangre (inclinando la cabeza).

Segundo Misterio: La Mano izquierda de Nuestro Señor Jesús es clavada.

Orar: Por la preciosa llaga de tu mano izquierda, y por el dolor causado por el clavo que la atravesó, la Preciosa Sangre que brota de ella, salve almas del purgatorio y proteja a los moribundos de los ataques de los espíritus infernales. Amén.

Se repite la secuencia idéntica al primer misterio.

Tercer Misterio: El pie derecho de Nuestro Señor Jesús es clavado.

Orar: Por la preciosa llaga de tu pie derecho y por el dolor causado por el clavo que lo atravesó, la Preciosa Sangre que brota de ella, cubra los cimientos de la Iglesia Católica contra los planes del reino oculto y los hombres malignos. Amén.

Se repite la secuencia idéntica al primer misterio.

Cuarto Misterio: El Pie izquierdo de Nuestro Señor Jesús es clavado.

Orar: Por la preciosa llaga de tu pie izquierdo, y por el dolor causado por el clavo que lo atravesó, la Preciosa Sangre que brota de ella nos proteja en todos nuestros caminos de los planes y ataques de los espíritus malignos y sus agentes. Amén.

Se repite la secuencia idéntica al primer misterio.

Quinto Misterio: El Sagrado Costado de Nuestro Señor Jesús es traspasado.

Orar: Por la preciosa llaga de tu sagrado costado, y por el dolor causado por la lanza que lo traspasó, la Preciosa Sangre y Agua que brotan de ella, sane a los enfermos, resucite a los muertos, solucione nuestros problemas presentes, y nos enseñe el camino hacia Nuestro Dios para la Gloria eterna. Amén.

Se repite la secuencia idéntica al primer misterio.

  1. Una vez finalizados los 5 misterios se repite tres veces lo siguiente:
    – ¡Oh, preciosísima sangre de Jesucristo!
    – Sana las heridas en el Sacratísimo Corazón de Jesús.
  2. Rezar La Salve (Dios te salve Reina y Madre de Misericordia…).
  3. Y se finaliza con estas últimas dos poderosas oraciones a la Sangre de Jesús y su intercesión por nosotros.

¡Oh, Preciosísima Sangre de Jesucristo!, te honramos, te alabamos y te adoramos por Tu obra de eterna alianza que trae paz a la humanidad. Sana las heridas en el Sacratísimo Corazón de Jesús. Consuela al Padre Todopoderoso en Su trono, y lava los pecados del mundo entero. Que todos te reverencien, ¡Oh, Preciosa Sangre!, ten misericordia. Amén.

Sacratísimo Corazón de Jesús Ten misericordia de nosotros
Inmaculado Corazón de María Ruega por nosotros
San José, esposo de María Ruega por nosotros
Santos Pedro y Pablo Rueguen por nosotros
San Juan al pie de la Cruz Ruega por nosotros
Santa María Magdalena Ruega por nosotros
Todos los guerreros de oración e intercesores del Cielo Rueguen por nosotros
Todos los grandes Santos de Nuestro Señor Rueguen por nosotros
Todas las huestes celestiales Legión Angélica de María Rueguen por nosotros.

Oración de la sangre de Cristo para la noche

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Señor Jesús, en esta hora nocturna asisto a tu maravilloso poder y a tu sangre inmensamente bendita y poderosa para cubrir mi sueño con tu sagrada protección, que cuides el descanso de mis seres amados y que tus ángeles custodien mi siesta durante la noche.

Concédeme descansar sin interrupción, molestia o preocupación, que ningún espíritu impuro se acerque a mis sueños y que, por medio de esta oración encomendada a tu sangre bendita, cualquier perturbación que se encuentre en mi alma, sea desatada y desechada, y así poder levantarme con la alegría, fuerza y energía, celebrando ser hijo de Dios y cristiano practicante.

Tú eres quien todo lo puede, en ti deposito toda mi confianza, fe y esperanza. No me desampares ni de noche ni de día. Amén.

Oración de la sangre de Cristo sellamiento

A ti, Todopoderoso, que fuiste capaz de morir por nosotros, de entregar tu vida para salvarnos, te ruego que con el poder de la sangre que derramaste, selles mi alma, cuerpo, espíritu, cada uno de mis pensamientos, mis sentidos y mis sentimientos.

Sella mi hogar en todo rincón, a cada integrante de mi núcleo familiar, a mis mascotas, a las personas que visitan mi casa, a mis amigos, compañeros de trabajo y conocidos en general. Jesucristo, con tu sangre bendita cubre nuestro trabajo, emprendimiento y cada moneda que entra a mi bolsillo y se vuelve el sustento de mi hogar y mi familia.

Anula toda mala intención, aleja al enemigo cercano, limpia el camino de fuerzas malignas que se avecinen a mi y a mis seres amados y que la salud prevalezca en nuestro ser, que la esperanza sea nuestra compañera y la fe jamás se desaparezca.

Confío en el poder sellador de la sangre de Cristo, y en su santo nombre, por eso le ruego que selle los caminos que recorra, los individuos con los que comparta, mi estado financiero, la situación económica de mi familia y cada situación que viva en el día a día. Amén.

Oración de la sangre de Cristo para el amor

Señor Jesucristo, el amor ha sido la causa hayas entregado tu vida por nosotros, el amor hizo infinito hizo que te ofrecieras como cordero para limpiar el pecado del mundo entero, por eso, en nombre del amor, acudo a tu sagrada sangre derramada en la cruz para que intervengas en mi vida, cures las heridas del pasado y me ayudes a superar los dolores vividos.

Te encargo mi presente y mi futuro, mis pasos y mi destino. Sana las heridas abiertas y limpia mi camino para que solo se acerque a mi lo que viene de ti.

Que tu luz ilumine a esa persona ideal para mí, que seas tu quien elija en vez de yo, que sea agradable a tus ojos y que solo el verdadero amor toque mi puerta, que se me valore, me cuide y tenga visión a futuro.

Guíame para ser buena pareja, otórgame tus dones y hazme respetuoso/a, amoroso/a, generoso/a y servicial, para que juntos podamos alcanzar el éxito, que cumplamos nuestros sueños de la mano y seamos plenos al compartir nuestra vida.

Tal y como Jesús amó a la iglesia, que así de fuerte sea nuestro amor. Amén.

Oración a la sangre de Cristo para un milagro

Es gracias al amor supremo de Jesucristo, quien entregó su propia vida para nuestra salvación, que hoy estamos vivos. Hoy me dirijo a la sangre derramada por Cristo, para implorar por un milagro divino, un favor que me saque de este aprieto que me acongoja, por esta dificultar que parece no tener remedio.

Tú que todo lo puedes, tú que has sido que nos has preservado y sostenido cada día de la vida, tú que cuidas mi hogar, mi familia y todo lo que me rodea, para ti no imposibles mi señor.

Tú todo lo conoces, nada se oculta de su sabiduría, y aun así nos perdonas, por eso, clamo a ti para que derrames un poco del poder de tu sangre sobre mi y mis seres amados, protégelos y mantén su salud intacta.

Que ningún demonio o energía malévola se avecine y que los problemas que parecen no tener solución, encuentren el medio para arreglarse y salir campante de la batalla. Toca mi vida entera y que sea tu santísima voluntad. Amén.

Oración de la sangre de Cristo católica

Señor Jesucristo, soportaste ser acusado falsamente, fuiste culpado siendo inocente y quedaron marcas de las llagas tras tanto sufrimiento. Fue tu poderosa y milagrosa sangre derramada, junto al sacrificio y entrega que hiciste al morir en la cruz por todos nosotros, la que nos salvó del pecado y nos permitió hoy vivir, amar, reír, valorar y ser quienes somos.

¡Gracias, Jesús, gracias! Agradezco tu presencia en mi día a día, tu protección, la fuerza que me regalas en los días que no puedo más, la ayuda en los momentos de desesperación, la seguridad de que tu milagrosa sangre me protege del demonio, la salud que poseo, los caminos que abres, la prosperidad que me regalas, la sabiduría que has concedido y cada bendición que se me ha enviado.

¡Oh, bendita sangre de Cristo! Que tu poder restaure mis espíritu, cuerpo y pensamientos y que caiga lo menos posible en las garras del pecado. No te olvides de este ciervo, perdona mis faltas, limpia mi mente de las angustias y mi alma del temor y que tu gloriosa bendición descienda sobre todos tus devotos. Amén.

Oración a la preciosa sangre de Cristo

Con toda mi esperanza dispuesta en el poder de la sangre preciosa de Cristo, hoy ruego a ti, padre todopoderoso, te suplico que escuches esta petición y atiendas mis necesidades, que sea tu voluntad en cada paso que doy y que no me abandones nunca, porque, si no es a ti, ¿A quién podría yo acudir?

Clamo a tu divinidad para rogar que selles a todo medio, hecho, situación o intención que busque dañarme o dañar a mis seres amados. Pido con el alma abierta que la poderosísima sangre de Jesús proteja mis sentidos, elimine fuerzas satánicas cercanas y aclare el sendero por el cual voy caminando.

Que cualquier interferencia maligna sea destruida, que en nuestro hogar sea blindado por tu santo nombre y que los ángeles y santos enviados por ti, sean nuestros protectores a cada minuto de la existencia de los integrantes de mi familia (menciónalos).

Hazme sabio, justo, servicial, generoso, bondadoso y desinteresado. Condúceme en el sendero de la vida y forma mi carácter a tu imagen y semejanza, para ser mejor ser humano, católico e hijo de Dios. Rezo esta plegaria con fe y confianza en que me escuchas y que estás siempre en mí. Amén.

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